Episodio 6 – Yo compré Netflix a un «proveedor» venezolano

Netflix En Venezuela

Episodio 6 – Yo compré Netflix a un «proveedor» venezolano
Entre el Teclado y la Silla

 
 
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Netflix es un servicio de suscripción que ofrece acceso a una gran cantidad de series y películas por una tarifa mensual en dólares.

En Venezuela, a raíz de la crisis, surgieron una buena cantidad de «proveedores» que ofrecen los servicios premium de Netflix por 3 o 5 dólares, pagaderos en bolívares.

Precisamente por la misma crisis y a lo difícil que resulta obtener divisas en el mercado venezolano, muchos usuarios optan por contratar este «servicio» como alternativa a los 14 dólares que cuesta originalmente.

Yo fui uno de esos usuarios y esto es lo que te puedo decir…

Al principio fue mi esposa quien decidió «contratar» el servicio. Desde que empezó a escuchar sobre la posibilidad de tener Netflix en bolívaresle llamó la atención, pues es más adepta a ver series y películas que yo, que soy más de videojuegos.

Así, convencida, contactó a un proveedor local que ya tenía hasta una «marca de negocios» a la que llamaremos Netflix El Cerro.

La cosa iba así, menos de un dolar por «una pantalla» y tres dólares por el paquete de 4 pantallas más perfil de niños, todos válidos por 30 días.

Ella, con discresión, eligió comprar una pantalla, habló con el proveedor, el hombre le pasó unos datos, ella hizo un pago móvil y en menos de 10 minutos tenía su cuenta.

O bueno, no su cuenta, porque la verdad es que le llegó un mensaje de Whatsapp con un correo de proveedor anónimo y una contraseña súper genérica, algo así como 0110, no cambiar la contraseña, esa era una regla clara e irrompible.

Al entrar se encontró con una pantalla a la que podía poner su nombre, otras tres que ya estaban tomadas y una cuenta para niños que se cansó de usar sin que nadie le reclamara. Era buenísimo.

Pero me seguía llamando la atención el por qué tenía que ser una cuenta anónima y no algo que uno pudiera crear y personalizar a gusto.

Lo cierto es que de pronto empezaron a llegar los problemas, otras personas se metían en el perfil de mi esposa, cambiaban los nombres de los demás perfiles y, en una ocasión, hasta borraron todos los perfiles y el contenido que la gente estaba viendo. ¡Un desastre!

Tras el reclamo, Netflix El Cerro le entregó otro usuario y contraseña y volvió a empezar. En esta segunda ocasión, algún otro cliente malintencionado le cambió la clave a la cuenta y dejó a los demás «suscriptores» por fuera. Otro cambio de correo y otra vez a llenar un perfil.

Lo cierto es que alcanzó a disfrutar de los 30 días entre problemas y problemas. Sin embargo, a este punto, ya yo me había convencido y conocía a una vendedora que parecía ser más confiable. Le había referido dos compradores que decían estar super contentos. Así que la contacté.

Ésta vez «contratar» fue algo más lento. Después de que hice el pago de inmediato vía banca móvil debí esperar casi una hora para tener mi usuario y contraseña.

El patrón era el mismo, cuando por fin me dieron mis datos, se trataba de un correo anónimo y una contraseña igual de súper genérica. Las reglas eran las mismas.

Pero esta vez habíamos pagado el plan completo de cuatro pantallas más niño entre nosotros dos, mi cuñada y su novio. Andrés se quedaría con la cuenta «kids».

¡No pudo ser más genial! ¡En serio! No había gente tocando ni cambiando nada ni dejando a nadie afuera. Cada uno sabía qué hacer y dónde hacerlo y qué no.

Tan contento estaba, que al día 29 le hice el pago a la vendedora para renovar por otro mes. Pero después de esperar por más de 24 horas, no se nos entregó una nueva cuenta. Por lo que pedimos la devolución del dinero y ella, con toda honestidad, lo devolvió.

Ya acostumbrados a lo bueno, decidimos que probaríamos suerte entonces con el joven de Netflix El Cerro que, a esta fecha, ya tenía un «nuevo proveedor, más confiable».

Hicimos lo mismo, pagamos una cuenta completa entre cuatro y a lo de siempre. Con la diferencia de que entrando apenas en los diez días, los cuatro nos dimos cuenta de que no podíamos entrar. Nos habían «suspendido» el servicio.

Hubo reclamos, nos pidieron esperar, esperamos y a los dos días teníamos otro usuario y contraseña y dos días exonerados, así que volvimos a empezar.

Pero nada, apenas 4 días después estábamos en el aire. El joven, ya desesperado, nos entregó otro usuario y contraseña y nos prometió que «tendríamos 30 días gratis por los inconvenientes». No duró, sólo 3 días después estábamos con las puertas cerradas, afuera y sin llaves.

Mientras eso pasaba, casi no nos dimos cuenta de que ni Netflix El Cerro, ni la otra muchacha a la que contacté con la que nos fue genial, seguían promocionando sus servicios. Hoy, al parecer, ambos se han dedicado a otra cosa.

¡Epa, por cierto! ¡Netflix El Cerro nunca nos devolvió nuestro dinero!

¿Qué pasó?

Mientras todo era bueno, no me preocupé por saber qué pasaba, aunque el constante uso de usuarios anónimos martillaba en mi cabeza.

Cuando empezaron los días grises, mi «yo periodista» se puso en pie y empezó a indagar.

Un tercer «proveedor» por fin se atrevió a contarme, pidiéndome que no revelara su identidad.

Resulta que lo que estos muchachos hacen es crear perfiles de prueba de Netflix, que duran 30 días, usando datos de tarjetas de crédito ficticias.

Luego, esos perfiles los vendían a los venezolanos por hasta 4 dólares pagaderos en bolívares. Claro, al vencer los 30 días, había que generar una nueva tarjeta de crédito y un nuevo usuario y contraseña.

Ahora todo tenía sentido. Por supuesto, usaban proveedores de email anónimo como Protonmail para saltarse los requerimientos de verificación de número de teléfono, pues sólo puedes tener un número pequeño de cuentas asociadas a un mismo número.

El negocio era genial, ganar – ganar (bueno, excepto para Netflix que, dirán algunos, «tiene plata pa’ tirar pa’rriba», yo qué se…): El proveedor se llenaba de cuenta grátis y un ingreso extra en esta asfixiante economía venezolana, y el comprador disfrutaba por mucho menos de los 14 dólares que cuesta una cuenta normalmente.

Por supuesto, cuando Netflix empezó a darse cuenta de «el negocio», al parecer, empezó a tapar los huecos. Hoy, por lo menos en mi círculo de internautas y redes sociales, no queda una sola persona vendiendo cuentas. Seguro que todavía queda más de uno, pero todos los que conocía se retiraron lenta y silenciosamente.

Y es que generar esas cuentas tampoco es sencillo, una tarjeta de crédito generada artificialmente funciona 4 de cada diez veces, según uno de esos generadores. Por lo que no es nada fácil sentarse a buscar cuál funciona para luego vender una cuenta y rogar que la plataforma de películas no se de cuenta de la estafa.

¿Y qué se hace entonces?

Vivido lo vivido, lo mejor que se puede hacer para evitar malos ratos es abstenerse de comprar este tipo de cuentas, al final, estás pagando, aunque relativamente poco, por un servicio que proviene de una estafa y que en algún momento se va a caer y perderás tu tiempo, tu dinero y un poquito de felicidad.

Las alternativas para disfrutar correctamente de Netflix en Venezuela son, al final, tres:

La más económica es pedirle su cuenta a un amigo o familiar en el exterior, que fue lo que terminé haciendo yo.

Netflix por ahora no penaliza en realidad que uses un solo perfil en varios dispositivos. Así que mi esposa, Andrés y yo usamos la «pantalla» de una de mis hermanas en el exterior. ¡Que al parecer está usando otro montón de gente!

También puedes ofrecerle a un amigo en el exterior, pagar un poquito por una de sus pantallas. Conozco algunos que hacen así y pagan que si uno o dos dólares. Plataformas como AirTM permiten hacer la transferencia de tu moneda local a los dólares para que tu conocido los reciba.

Esto es más costoso, claro, pero sigue siendo más económico y sigue siendo «legal» (a Netflix no le gusta, pero no lo penaliza).

Lo último, es que tu mismo te suscribas al servicio. Pero ésto sí es algo más difícil en Venezuela. La misma plataforma AirTM te permite adquirir tarjetas de regalo para Netflix. Tu depositas los bolívares a la plataforma y ellos hacen la conversión y te pasan la tarjeta.

El problema es que hay que pagar los 14 dólares que cuesta el único servicio que ofrecen en el país, eso es algo más de un millón de bolívares al mes por cuatro pantallas de Netflix. Vamos, cuatro personas pagando el cestaticket mensual y un poco más.

¿Y si no?

Pues no queda más que usar opciones que tienen que ver con parches, patas de palo y loros en el hombro. Subirte al Perla Negra y pasearte por plataformas como Popcorn Time, que aún funciona con todo y polémica, o recorrer la indestructible plataforma de The Pirate Bay y sortearte uno que otro malware para descargar tus series y pelis favoritas.

El mercado de los servicios por suscripción en Venezuela lamentablemente es muy cuesta arriba, no hay forma fácil de disfrutarlo cómodamente en nuestro país a no ser que tengas mucho dinero, suerte o a alguien en el exterior.

Es lo que hay.

El Gadget de la semana

El Gadget de la semana es el Vivo NEX 3, un impresionante teléfono Android con cámara de 64MP y pantalla cascada AMOLED de 6,8 pulgadas que abarca el 90% de los laterales del teléfono.

Su inmensa, genial y supercurvada pantalla, por supuesto, no da espacio para botones. Así que tiene tres superficies susceptibles a la presión en su lado derecho. Una, con una textura distinta, es para el encendido y apagado, las otras dos están a los lados y sirven para subir y bajar el volumen.

No se si me gusta eso de no tener la seguridad de los botones físicos, aunque quizás acostumbrarse no sería difícil.

Por último, el Vivo NEX 3 tiene el popular sistema de cámaras mecánicas de la marca, que se «asoma» por la parte superior del teléfono cuando la necesitas y vuelve a «esconderse» cuando no la usas.

Este tipo de mecanismos lucen geniales, pero generan dudas por el tema de la durabilidad, tienden a dañarse con el tiempo. Sin embargo, en Android Central aseguran que es un equipo super durable, aunque no sin sus defectos.

y la próxima semana

La próxima semana hablaremos sobre cuándo cambiar tu teléfono Android. La inmadurez del Sistema Operativo Android junto a las ganas de vender de los fabricantes, acostumbraron al consumidor a cambiar de smartphone cada dos años. ¿Sigue siendo así? ¿Tendrás que cambiar el tuyo?

Espero que te haya gustado este episodio. Ahora que terminamos con este tema, es hora de ir a sacar lo mejor de tu PC. Recuerda que cada semana tendremos nuevos consejos, recomendaciones y herramientas para sacar el mayor provecho a tu computadora y smartphone Android.

Soy Alexis López Abreu y esto fue Entre El Teclado y la Silla, el podcast sobre tecnología de zancudonline.com… gracias por escuchar.

Acerca de Alexis López Abreu

Periodista e informático venezolano amante de la tecnología de consumo, la escritura, la música y los videojuegos. Trabajo para la Red Nacional de Comunicaciones Fe y Alegría

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