Navidad a distancia

Crónicas

La noche del 24 de diciembre, como todos los años, José Gregorio López arregló la mesa de su apartamento en Caracas con el tradicional arreglo de navidad: el mantel, el centro de mesa y la cesta de frutas.

Cerca de la media noche, se sirvió un trago de su bebida favorita y se sentó en la cabecera de la mesa, mirando al arbolito de navidad frente a él, en una esquina del recibo.

Sin embargo, un detalle importante quedó plasmado en la foto que inmortalizó ese momento: la mesa estaba vacía. José pasó la navidad acompañado solamente de su esposa, pues dos de sus cuatro hijos, que siempre celebraban con él, se fueron del país el 16 de Diciembre de 2018.

«Estas navidades no fueron tan buenas, porque tengo dos de mis hijas en el extranjero y dos viviendo en el interior de la República y lamentablemente no pudimos compartir», dijo José López.

Gabriela le mandó algunas fotos desde Argentina y con ella compartió una videollamada, pero Daniela, la menor, se quedó sin teléfono, por lo que sólo tiene de ella las noticias que Gabriela le hace llegar.

Whatsapp ha sido el medio que le ha permitido mantenerse enterado de lo que hacen sus hijas y su pequeño nieto de dos años y las fotos, los videos y las notas de voz sirven para acortar un poco la distancia:

«Es difícil cuando uno tiene a la familia lejos», explicó José mientras terminaba de instalar un calentador de agua para «matar un tigre».

Paulina se acostó a dormir temprano

Otrora una distracción, el smartphone fue el principal puente para unir a las familias venezolanas en navidad

«Yo me acosté a dormir a las 9:00, Mireya, estaba solita en esa casa», dijo la señora Paulina, quien no permitió que publicara su apellido, mientras conversaba con una vecina en la bodeguita de la calle.

Al preguntarle por qué opinaba así, relató parte de su experiencia:

«Mis hijos no están, estamos alejados de ellos. Uno está en Ecuador, uno está en Argentina y otro en Ocumare. Todo fue triste, no como los años anteriores. Me sentí muy mal», dijo con la voz quebrada.

De acuerdo con su relato, sus hijos también expresaron su tristeza, pues en años anteriores se reunían con sus padres en una misma mesa pero, este año, sólo les quedó Whatsapp.

«Hablamos cada dos o tres días, porque allá a veces también tienen problemas para comunicarse con nosotros», dijo.

Entre migración y fallas de servicios

Según David Smolansky, casi cinco millones de venezolanos han dejado el país en 2019, cifra que podría aumentar a 7 millones para el año 2020.

Pero las mesas no sólo se vieron vacías por la cantidad de venezolanos que salieron del país, sino también por las fallas en el transporte público que impidieron incluso a quienes están en el país trasladarse a otras regiones a reunirse con sus familiares.

En Táchira, los usuarios del terminal de pasajeros de San Cristóbal denunciaron que los transportistas cobran hasta 70 dólares por viajar desde esa ciudad hasta la capital, Caracas.

Según sus denuncias, las líneas sólo aceptan efectivo o moneda extranjera, rechazando los pagos electrónicos.

Mientras tanto, en Anzoátegui, las principales asociaciones de transportistas aseguran que el transporte público en la entidad está paralizado en un 90% por falta de repuestos e insumos.

Con todos estos problemas, muchas familias venezolanas tuvieron que conformarse con los teléfonos y las redes sociales para compartir unos minutos del espíritu de la navidad con sus seres queridos, un espíritu que se sintió algo triste debido a la distancia.

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