Daisy y su madre comen “porque Dios es grande”

La Señora Daisy Rojas tiene 58 años y es ingeniera química graduada en Canadá. Vive con su mamá de 77 años y tiene 25 años viviendo en San Juan de los Morros, capital del estado Guárico.

Ella se dedica a vender productos de limpieza y de belleza que son fabricados por amigos que también son químicos, además de ropa usada de otras personas, cuya venta le genera una comisión.
Caminó por el corredor donde exhibe todos sus productos: «no es fácil llevar esta situación, no vendo todos los días. Pero trato de poner todo bien bonito con la fe de que la gente va a comprar», comentó antes de haber empezado la entrevista, mientras subíamos las escaleras hasta su casa.
Ya Sentada en una hamaca en la sala de su casa, suspiró ante la pregunta de cómo hacía ella para llevar la carga de su hogar, cruzó sus dedos y miró hacia arriba, suspirando nuevamente antes de empezar a responder.
A pesar de su ocupación, Daisy aclaró que los ingresos que genera no son suficientes para alimentarse ella y su mamá. «Yo no puedo decir que puedo mantener la casa, porque hemos recibido ayuda de mis hermanos. Sin esa ayuda, a veces no es posible llegar a final de mes», relató, agregando que tiene una hermana fuera del país que le manda provisiones ocasionalmente para ella y para su madre, que vive en la misma casa.
La madre de la señora Daisy lo ha tenido todavía más difícil, tras 77 años de vida, no ha conseguido adaptarse a la situación actual y vive sorprendida, desorientada: «Mi mamá no ha logrado encajar en todos estos cambios. Ella vivió otra epoca y tratamos de que la mayoría del tiempo esté en su casa, bordando, tejiendo y nosotros tomamos el timón».

Rió con inconformidad al preguntarle por la caja CLAP, y fue tajante al afirmar que la misma no es una solución eficaz, considerando que lo ideal debería ser que cada ciudadano, con el fruto de su trabajo, lleve a su casa las provisiones que considere necesarias.
La dama aseguró que las promesas hechas por el presidente Nicolás Maduro en repetidas ocasiones, de que el mencionado módulo debería llegar cada quince días, nunca se han cumplido.
«Entregándola de la manera que la están entregando, ya estaríamos muertos todos. La pagamos hace como 20 días y todavía no ha llegado», exclamó, riendo nuevamente para concluir que «el mes de mayo se fue en blanco».

Mientras conversábamos, en la pantalla de su teléfono celular podía verse la conversación del grupo de Whatsapp de su comunidad, donde los usuarios preguntaban reiteradamente por la fecha de recepción del polémico producto.
Allí, la vocera principal del Consejo Comunal había informado que la distribución para el denominado bloque 4 había sido retrasada por tercera vez porque «había llegado una sola gandola» y habían quedado para el día siguiente.
La polémica se desató, pues durante una cadena nacional del 2 de mayo de 2019, el presidente Nicolás Maduro había anunciado la apertura de un centro de ensamblaje de cajas CLAP en plena San Juan de los Morros, con un 80% de productos guariqueños, ¿Cómo podía ser que seguían esperando gandolas? Se preguntaban algunos.
«¡Yo no entiendo! ¿Los productos no eran guariqueños? Y lo dijeron en todos lados y siguen con las gandolas que van y vienen», exclamó un residente que prefirió no ser identificado.
Otra habitante decidió opinar con una nota de voz enviada en privado, en la que decía que «Tenemos 30 y pico de días esperando por esa caja, ya hoy son casi cuarenta», dijo, notablemente afectada.

La señora Daisy levantó la mirada y volvió a sonreír y, mostrándome las bolsas de lentejas y caraotas apiladas en una esquina de su alacena comentó con ironía: «mi mamá y yo no podemos comerlas, sufrimos del colon, por eso nos quedan tantas».
Mientras salíamos de su casa, ya terminada la entrevista, aseguró que lo que nunca le falta es la Fe y que, gracias a eso, siempre llega «alguna sorpresita» que le ayuda a completar la comida para ella y su mamá.
Este reportaje fue elaborado para www.radiofeyalegrianoticias.net

Deja un comentario