Taxeando sin gasolina y sin un caucho de repuesto

Una cola por gasolina en una de las bombas de San Juan de los Morros, estado Guárico
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 Esta crónica, de mi autoría, apareció originalmente el 3 de noviembre de 2018 en www.radiofeyalegrianoticias.net, pero hoy, 16 de mayo, excepto por los costos reflejados que se han multiplicado por más de mil, sigue estando completamente vigente.
En San Juan de los Morros, y otras ciudades del centro del país, tener un vehículo, que antes era señal de progreso y superación, se ha convertido para muchos en un gran dolor de cabeza.
Dolor que se agudiza cuando el automóvil es la fuente de ingresos de una familia. Y es que a la falta de repuestos y los altos costos de los mismos, se suman ahora las colas de más de cuatro horas que hay que hacer para echar gasolina, ante una escasez que se ha agudizado en los últimos días.
Así lo dijo a Radio Fe y Alegría Noticias un taxista que simplemente nos dijo su nombre, Yorman, quien trabaja para una de las más viejas y populares líneas de taxi de la capital guariqueña. Tiene un vehículo pequeño, cuatro puertas, con un tanque de 45 litros: “Ese tanque me dura como dos días o día y medio y ya: al otro día tengo que ir a hacer cola para la gasolina”.
El joven taxista, de 38 años de edad, relató que tiene su familia la conforma su esposa y su hija en edad escolar. La pequeña tiene transporte, pero generalmente debe llevar a su esposa al trabajo y se ríe de la ironía de que cuando el carro está sin gasolina, o tiene que ir a hacer colas para llenar el tanque, su esposa tiene que resolver en autobús, mototaxi u otro taxi… si consiguen alguno, pues muchos de sus colegas han tenido que parar sus vehículos.
En 2016, su línea era la más grande de San Juan de los Morros con 400 vehículos a disposición. Hoy quedan menos de cuarenta: “parados por caucho, por batería, por cualquier cosa”.
Mientras conversábamos, veíamos las colas en las distintas estaciones de servicio de la ciudad. La más dramática, ubicada en la avenida Acosta Carles, iniciaba a las puertas de la bomba para recorrer unos doscientos metros hacia el este, antes de doblar la esquina y dar la vuelta a la manzana; en total: unos quinientos metros de cola de vehículos esperando para llenar el tanque.
Esa misma situación ocurre desde el día miércoles 31 en las ciudades Aragüeñas de Villa de Cura, Cagua y Maracay, sin que exista una explicación oficial de cuál es la causa del problema. Sobre el sistema biométrico, que durante días estuvo a prueba en diversas bombas de esas ciudades, Yorman comentó que simplemente, después de esos días de pruebas, no lo ha visto en funcionamiento.
Cobra 100 bolívares soberanos por carrera y, de hecho, es de los que cobra “barato”, pues aunque le es más difícil cubrir el presupuesto familiar con esa tarifa, reconoce que los pasajeros también tienen dificultades a la hora de pagar.
De hecho, al final de la breve charla, Yorman abrió la maletera de su pequeño Fiat Palio para sacar las bolsas de su pasajero. Allí, en años pasados, se hubiese visto un caucho de repuesto listo para una emergencia; en su lugar hay una vieja caja de herramientas, un kilo de pasta y un litro de aceite de soya. “Así consigo la comida y le resuelvo a mucha gente ahora”, dice, y baja la voz para agregar: “el que no tiene dinero paga con comida, eso me lo dieron hace rato unos clientes”.

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