¡Oops! ¡Catastrófico fallo técnico!

Mi nuevo blog, recién estrenado y con el cual apenas empezaba a revivir mis artículos favoritos de toda la vida y publicar apenas uno o dos nuevos murió, calló víctima de un terrible xploit para WordPress que le afectó de tal manera que quedé encerrado fuera de caso (excepto, irónicamente, por el polémico Jetpack). Había maneras de salvarlo, pero la verdad estaba tan contaminado que no quise correr riesgos y le pedí al administrador del hospedaje que mejor lo mandara todo a volar para empezar desde cero una vez más.

Confieso que nunca tomé más medidas de seguridad que aquellas meramente mínimas para evitar un ataque de nivel intermedio. “Mi blog no es tan grande, sólo lo visitan unas 100 personas al mes” –Pensé, quién podría querer hackearlo? Pues así fue, y me salió caro.

Pero está bien, uno aprende de sus errores y dicen que el flojo trabaja doble, así que esta vez he reforzado la seguridad de mi blog con algunas medidas que lo protegerán al menos un poco más. Por ahora, me disculpo con quienes puedan leerme si otra vez ven el blog vacío por un tiempo. Hoy mismo después de terminar de configurar lo mejor posible el sitio, dejo esta entrada por aquí para que sepan qué pasó, mañana empezaré a subir el contenido más buscado por ustedes para que vuelva a estar disponible y de inmediato, volveré a publicar todo lo que está en mi cabeza que valga la pena compartir. Hasta mañana, un abrazo.

 

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